INDIGNADOS ya en los mejores cines!

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Con motivo del estreno de la película INDIGNADOS de Tony Gatlif, que llegará a las salas el próximo 17 de mayo, os invitamos a participar en una animada charla sobre el futuro del Movimiento 15M.

Contaremos con la cineasta CECILIA BARRIGA como moderadora, con personalidades destacadas del sector cinematográfico y con figuras clave de la génesis de la revolución popular que surgió en Madrid como CARLOS PAREDES que participó en la gestación de DEMOCRACIA REAL YA y varios de los autores de la serie editorial NOSOTROS, LOS INDIGNADOS: ÓSCAR RIVAS y PABLO GALLEGO.

También, está confirmada la asistencia del cineasta PERE PORTABELLA, director de films como PUENTE DE VARSOVIA y productor de LOS GOLFOS y VIRIDIANA entre otros.

Nos gustaría generar un diálogo con los que asistáis y también a través de las redes sociales.

Uno de los temas a tratar será el reflejo de las expresiones ciudadanas en manifestaciones culturales a través del cine, la música, la literatura o el arte.

La cita es el próximo jueves 16 a las 20:00 horas en UTOPIC_US: Concepción Jerónima, 22.

Los asistentes al evento, anteriormente podrán acudir gratuitamente a la proyección de la película en el Instituto Francés (Marqués De la Ensenada, 12) a las 16:00 horas.

La entrada será libre hasta completar aforo.

Te esperamos presencial o virtualmente.

Necesitamos escuchar tu voz.

¿Vienes?

Entrevista con Tony Gatlif

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¿Qué te motivó a rodar esta película? La lectura del libro de Hessel ¡Indignaos!, el speech de Nicolas Sakorzy en Grenoble, la crisis económica?

Todo comenzó a finales de julio de 2010, con el discurso de Sarkozy en Grenoble, que fue repetido por algunos ministros gubernamentales. Fue entonces cuando el gobierno estigmatizó a la comunidad rumana. Yo me sentí avergonzado, avergonzado por ellos. Me llené de ira incluso cuando estaba explicando porqué yo consideraba que los gitanos habían sufrido suficiente. La reacción se extendió. Por lo menos, diez movilizaciones tuvieron lugar a lo largo del país. Campamentos ardieron, se arrojaron cócteles Molotov dentro de las caravanas. En París un hombre murió presa de las llamas. Los gitanos fueron forzosamente desahuciados. Algunos acamparon en la Plaza de la Bastilla. No tenía ni idea de cómo reaccionar, ninguna otra opción salvo la de hacer una película.

“Indignados” cuenta la historia de una joven africana que viaja a Europa para buscar trabajo y ganarse la vida. Ella representa a todos aquellos que sueñan con una Europa hospitalaria, que les dará la bienvenida…

Cuando leí “¡Indignaos!”, sentí lo mismo que Stéphane Hessel, la necesidad de una “insurrección pacífica” como él la llama. Estructurar la película alrededor de esta joven africana me pareció importante. Yo tenía que adoptar la perspectiva de una inmigrante ilegal, que ejemplifica todo lo indeseable de Europa. Llegando desde el mar, como un fantasma, esta africana se convierte para mí en el símbolo de los rechazados, de todos aquellos a los que Europa no quiere, los trabajadores indocumentados, la gente que soñó con Europa pensando que les protegería.

La película está dedicada a Jean-Paul Dollé, que escribió “Désir de Révolution” y murió en febrero de 2011, ¿Por qué?

Jean-Paul Dollé fue un urbanista y un filósofo. Escribió el libro “Le Territoire su rien”, un libro muy importante. Tuvimos largas charlas sobre el destino de las comunidades gitanas, sobre política y sobre el estado del mundo. El me dijo: Cuando tu atacas frontalmente, tú pierdes. El futuro pertenece a la no-violencia. Jean-Paul y Stéphane Hessel hablaban de las mismas cosas –economía, bancos, sistema, crisis- antes de que comenzase el movimiento de los Indignados.

Jean-Paul y yo nos vimos dos vece en una semana. El me ayudó a escribir un guión sobre los movimientos underground de los que yo tenía referencias, cientos de jóvenes que organizaban reuniones improvisadas a través de internet. En tan solo una noche crearon un campamento al que llamaron “campamento climático”. Vinieron de todo el mundo a Europa para poner en cuestión el estado del planeta, el cambio climático, la ecología y la economía. Cuando Jean-Paul murió, me quedé solo con el proyecto. Dejé a un lado la película y centré todo mi interés en el libro de Stéphane Hessel. Stéphane Hessel, Sylvie Crossman y Jean Pierre Barou accedieron a darme los derechos del film. Cuando el movimiento de los Indignados empezó en España, me fui derecho allí con mi cámara y me convertí en el equipo de la película a estos jóvenes por los que sentía respeto y admiración. Había pasado un año muy duro. Cuando vi a miles de jóvenes en Madrid en pie para decir no a la sociedad, no a la injusticia, sentí una nueva esperanza y, en unos pocos días, recuperé un viejo guión acerca de una joven inmigrante ilegal de África. Indignados es como la secuela del libro de Stéphane Hessel.

¿Por qué filmas a la gente en primer plano, a menudo desde detrás?

Para evitar ser intrusivo o explotar su imagen de forma gratuita. Solo filmé las caras de la gente si ellos querían dirigirse a cámara. Les pedí que miraran hacia ella en silencio porque su mirada es muy poderosa. De forma similar, me pareció que no tenía sentido filmar las caras de los oficiales de policía en Francia y Grecia, excepto las de aquellos que custodiaban el edificio del parlamento en Atenas porque siempre son fotografiados por los turistas. Aparte de la gente de la muchedumbre, nunca filmé la cara de nadie que no me diera su permiso.

Pedí a los Indignados, en España y Grecia si podía filmarlos y quedarme con ellos porque no tenía intención de filmarles con un teleobjetivo. Nadie accedió al principio porque las cámaras no eran bienvenidas. Les di el nombre de Stéphane Hessel y el mío y, después de que chequearon quiénes éramos en internet, nos dieron acreditaciones de acceso para todo el equipo técnico. En Francia, no quise filmar a la gente que dormía en la calle, los llamados ‘sin hogar’, así que filmé sus camas para mostrar cuántos colchones desechados y vacíos ocupan los paseos de París. La situación me da escalofríos por la espina dorsal cada vez que pienso en esa gente durmiendo fuera bajo la lluvia en pleno invierno. In Patras, Grecia, asustaba ver cuánta gente proveniente de todo el mundo dormía en la calle. Les pedí que no se pusieran frente a la cámara y que abandonasen el plano porque muchos de ellos no habían contado a su familia su situación.

Formalmente, “Indignados” recuerda a películas de Godard y Chris Marker. Los términos “Slogan Film” y “Typographical Film” vienen a la mente durante su visionado.

Recurrir a la tipografía proviene del hecho de que es cómo trabajan los Indignados. Ellos se reúnen para expresar su desacuerdo con el sistema actual, que nos está arruinando incluso aunque su bancarrota no tenga nada que ver con nosotros. En la película, en lugar de escribir en los muros, nosotros escribimos en la pantalla con la cámara. Sin discursos ni entrevistas. Dialogamos a través de slogans.

¿No es el problema de la lucha de los Indignados la ausencia de una extensión política del movimiento?

Los Indignados no son políticos ni economistas. No son expertos en gestión de crisis. Ellos están ahí para ponerse en pie entre miles y decir que no. Para decir que rechazan un sistema corrupto e injusto. Eso ya significa un paso masivo. Las soluciones deben encontrarse en un sistema genuinamente democrático. Mi film es un tributo a los ultrajados. Los Indignados están todavía en los estadios tempranos de la evolución política de su acción. Ellos piensan que rechazan una sociedad que solo ayuda a aquellos que tienen dinero. Cuando estaba rodando, me sorprendió no encontrar portavoces del movimiento. Cada Indignado es un portavoz para todos ellos.

En la película, hay un plano magnífico de miles de naranjas rodando a lo largo de calles y escaleras…
Las escaleras pertenecen a Mohamed Bouazizi, el vendedor callejero de Sidi Bouzid que se prendió fuego el 17 de diciembre de 2010. El soñaba con comprar un camión recogedor para que no tuviera que empujar más su carro. Cuando el carro vuelca, la fruta se esparce por las calles. Nada puede parar esas naranjas, lo que representa el alma de un hombre que dijo: mirad, el hombre pobre no tiene derecho a vivir.

En recientes reportajes informativos siempre sale gente diciendo “Nosotros chillamos, pero nadie nos oye”. Dada la situación actual, ¿cómo explica que el movimiento de los Indignados no haya crecido en mayores proporciones en un país como Francia?

A mí me gusta filmar la realidad, ese extraño y precioso momento que es ahora, en un formato ficcionado. Indignados no es una película dramatizada, sino ficción a favor de la realidad. En Grecia, cuando filmo una bandera que dice Cámara y democracia no van juntas, es para demostrar que la persona que lo escribió estaba equivocada porque hay un montón de cámaras democráticas, a través de las cuales los cineastas graban sus puntos de vista. Es la cámara de la inmediación trabajando a favor de la visión de los cineastas no a favor del sensacionalismo.

¿Cómo intentaste utilizar la música en la película?

Quieres decir que, ¿qué papel tiene? La música tiene un papel muy importante. Habla, cruje, explota, gira y vuelve. Pedí a Delphine Mantoulet y Valentin Dahmani, los compositores que escribieran la música durante el montaje e incluso antes de que firmásemos la película, que pudiera reemplazar los sonidos ambiente que habitualmente se incluyen durante el montaje. Algunos planos, con sonido directo tenían su propia música, percusión e incluso melodía. Por ejemplo, una lata vacía en un calle se empezaba a mover con el viento y a rodar por una pendiente con un ritmo de percusión ternario. Les pedí que construyeran partiendo de este sonido una música sobre la soledad en escena basada en ese ritmo. La guitarra eléctrica, que use por la primera vez en uno de mis filmes, acentúa ese sentimiento. Allí donde las esperanzas disminuyan y el futuro de esos países parezca endeble, quería hacer el film luminoso a través de la energía de la música, los ojos y la expresión de Betty (la inmigrante ilegal) y de Isabel, la manifestante española, y a través de los Indignados y sus himnos de alegría y canciones protesta.

Franck Nowchl

Los Indignados ya tienen película

“Todos somos víctimas de la política dictada por los bancos”

Cuando la oscuridad se apodera de la sala, la palabra INDIGNADOS aparece en mayúsculas en color rojo sobre la pantalla. Distribuidores de todo el mundo han acudido a la primera proyección de la esperada película que el cineasta francés Tony Gatlif (Argel, 1948) le dedica a los movimientos ciudadanos que sacudieron Europa durante la primavera pasada, con su cólera contra el sistema como única arma.

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“Cuando todo empezó, yo me encontraba en el Rocío”, relata Tony Gatlif en París, pocos días después de esa primera proyección, a la que sucederá el estreno internacional de la película en unas semanas en la próxima Berlinale. “Tuve el reflejo de tomar el primer vuelo a París y coger mi cámara. Hacía muchos años que esperaba que sucediera algo así, que la juventud se decidiera de una vez a expresar su descontento con el mundo en el que vive. Había que moverse rápido y dejar un testimonio filmado del movimiento”.

“Esta es la lucha de estos jóvenes y yo me pongo a su servicio”

Por aquel entonces, Gatlif preparaba un documental sobre Stéphane Hessel, el anciano “que puso la levadura en el pastel”, como describe el cineasta, responsable de títulos como Gadjo Dilo, Vengo o Exils. Lo que sucedía en la Puerta del Sol le pareció una traducción perfecta de su manifiesto superventas, ¡Indignaos!

Coalición de combates

Decidió entonces filmar las manifestaciones que empezaban a multiplicarse, sin saber muy bien para qué le servirían aquellas imágenes. Finalmente, tras pasar semanas rodeado de una masa heterogénea que protestaba con una sola voz, decidió rodar una película en paralelo a su proyecto sobre Hessel, que la cadena francoalemana Arte estrenará en septiembre. Quiso que documentara el movimiento “para que los que no habían podido participar en él lo pudieran observar de cerca”, dice Gatlif, pero también que sirviera de demostración práctica a la teoría pregonada por el veterano diplomático francés en su libro.

Su película se sitúa a medio camino entre un hilo argumental de ficción y el documental puro y duro sobre el movimiento. Gatlif decide adoptar la mirada incisiva de Betty, una joven africana sin nombre, sin patria y sin documentos, que desembarca en ese El Dorado venido a menos en que se ha convertido el viejo continente europeo.

Deambulando entre Grecia, Francia y España, Betty interpretada por una auténtica sin papeles a quien conoció cuando hacía cola para obtener un trabajo descubre la ebullición del movimiento y decide sumarse a él.

El cineasta parece proponer una coalición de combates contra un sistema injusto, en el que los jóvenes del movimiento de protesta se codean con los sin techo y los sin papeles.

Pronostica que Francia encabezará otra oleada del movimiento “Seguro que los indignados estarán de acuerdo. Todos somos víctimas de una política dictada por los bancos, de la dictadura del crédito. De un sistema que no respeta a nadie, de los más pobres hasta los jefes de Estado, reducidos al papel de marionetas. Los bancos ya deciden hasta quién nos tiene que gobernar”, analiza Gatlif.

Al lado de Betty, en Indignados aparecen jóvenes pertenecientes al movimiento de protesta que el director se fue cruzando durante su camino, como Eric González e Isabel Vendrell. Pero también Basile de Gaulle, nieto del celebérrimo general, a quien conoció en una de las escasas manifestaciones que tuvieron lugar en la Bastilla de París, donde el movimiento nunca terminó de tomar forma.

Sin embargo, Tony Gatlif está convencido de que la indignación no se ha extinguido de Francia. “Cuando llegue la primavera habrá una segunda ola. Y entonces Francia, que hasta ahora parecía dormida, se sumará a la protesta. Y ya se sabe que los franceses, cuando protestan, pueden hacer mucho daño”, argumenta el director.

Atrapados en Valdeluz
Gatlif, hasta ahora cronista del triste destino de los pueblos nómadas, puntúa su película con pasajes oníricos y fieles a su propio universo. Centenares de naranjas ruedan calle abajo, en homenaje al comerciante Mohamed Bouazizi, considerado el artífice de la revolución jazmín, mientras una bailaora sacude un tablao bajo una lluvia de octavillas de colores.

La película se cierra en Ciudad Valdeluz (Guadalajara), paraje fantasma y mejor ejemplo de la crisis inmobiliaria, en el que su protagonista descubrirá una desoladora pintada: “Cada día tus ilusiones se cruzan con las nuestras”. El lema de la ONCE, pero recubierto de la pátina negra que imponen los tiempos de recesión. A Gatlif le pareció que el mensaje sintetizaba lo que sucede hoy. Puede ser leído con sarcasmo demoledor. Pero también, si se hace un pequeño esfuerzo, en clave esperanzadora.

Pese a estas licencias poéticas, el director Tony Gatlif considera que su papel en el filme fue prácticamente invisible. “Mi misión como cineasta es dar la palabra a esos jóvenes. No he querido utilizarlos y no he filmado a nadie que no lo deseara. Yo soy un indignado y un militante desde siempre, pero aquí no estoy dando mis opiniones. Sólo ofrezco una tribuna. Esta es su lucha y yo me pongo a su servicio”, concluye Tony Gatlif

Alex Vicente 

http://enpositivo.com/2012/01/los-indignados-ya-tienen-pelicula/